La Nueva Evangelización Capitulo 151
Fecha11/04/2025
Viernes de la V semana de Cuaresma
Lectura del Día
Lectura del libro de Jeremías
Jeremías 20, 10-13
En
aquel tiempo, dijo Jeremías: “Yo oía el cuchicheo de la gente que decía:
‘Denunciemos
a Jeremías, Denunciemos al profeta del terror’. Todos los que eran mis amigos
espiaban mis pasos, esperaban que tropezara y me cayera, diciendo: ‘Si se tropieza
y se cae, lo venceremos y podremos vengarnos de él’. Pero el Señor, guerrero
poderoso, está a mi lado; por eso mis perseguidores caerán por tierra y no
podrán conmigo; quedarán avergonzados de su fracaso y su ignominia será eterna e inolvidable. Señor
de los ejércitos, que pones a prueba al justo y conoces lo más profundo de los
corazones, haz que yo vea tu venganza contra ellos, porque a ti he encomendado
mi causa. Canten y alaben al Señor, porque él ha salvado la vida de su pobre de
la mano de los malvados’’. Palabra de
Dios.
PRIMERA REFLEXION:
Esta
palabra en el profeta Jeremías nos enseña sobre la fe en Dios padre para no
caer en la tentación y dejarse llevar por las cosas de la vida o por las
miradas furtivas de las persona llenas de odio y envidia. Hay muchas personas
que esperan un momento de la vida que tú caigas para aplastarte y sin
misericordia y compasión se burlan de ti, y ni si quiera se acuerdan de los
favores que tú les hiciste cuando necesitaron de ti, cuídate de aquellos que
con sonrisas ocultan la maldad que hay en sus corazones, aprende a conocerlos
porque sus miradas no son de frente porque el malo no da la cara. Hoy esta
primera lectura del profeta nos da una lección de vida para aprender a vivir
entre los que no te quieren y saber soportar con fe en Dios para no caer en el
desprestigio que es lo que finalmente ellos quieren, se fuerte y llena tu vida
de la palabra de Dios que ella cambia tu forma de vivir y llenar tu interior de
la sabiduría del Espirita Santo. Cuídate mucho y disfruta esta semana Santa.
Evangelio del Día.
Lectura del santo evangelio según san Juan.
Juan 10, 31-42.
En aquel tiempo, cuando
Jesús terminó de hablar, los judíos cogieron piedras para apedrearlo. Jesús les
dijo: “He realizado ante ustedes muchas obras buenas de parte del Padre, ¿por
cuál de ellas me quieren apedrear?” Le contestaron los judíos: “No te queremos
apedrear por ninguna obra buena, sino por blasfemo, porque tú, no siendo más
que un hombre, pretendes ser Dios”. Jesús les replicó: “¿No está escrito en su
ley: Yo les he dicho: Ustedes son dioses? Ahora bien, si ahí se llama dioses a
quienes fue dirigida la palabra de Dios (y la Escritura no puede equivocarse),
¿Cómo es que a mí, a quien el Padre consagró y envió al mundo, me llaman
blasfemo porque he dicho: ‘Soy Hijo de Dios’? Si no hago las obras de mi Padre,
no me crean. Pero si las hago, aunque no me crean a mí, crean a las obras, para
que puedan comprender que el Padre está en mí y yo en el Padre”. Trataron
entonces de apoderarse de él, pero se les escapó de las manos. Luego regresó
Jesús al otro lado del Jordán, al lugar donde Juan había bautizado en un
principio y se quedó allí. Muchos acudieron a él y decían: “Juan no hizo ningún
signo; pero todo lo que Juan decía de éste, era verdad”. Y muchos creyeron en
él allí. Palabra de Dios.
SEGUNDA
REFLEXION:
Entrar
en la palabra de Dios es entregar el corazón a Jesús y ver en él un hombre
santo lleno de amor y compasión por los demás, pero aunque Jesús era hombre también
era Dios dentro de él y era lo que los fariseos no entendían, y que muchos hoy
no entendemos, estos enemigos conocedores de la ley no veían a Dios en Jesús porque
sus corazones estaban cerrados para ver la
gracia que había en él.
También
hoy tenemos nuestros corazones cerrados a la palabra de Jesús que quiere darnos
en su muerte y resurrección la vida eterna. Esta semana Santa es un periodo de
profunda reflexión para encontrar en nuestro salvador el perdón de nuestros
pecados a través de nuestros sacerdotes en la confesión, y también sincerarnos
con nuestros hermanos y pedirles perdón por nuestras ofensas, con nuestros
padres, con los amigos, con los vecinos y con todas aquellas personas que han
hecho parte de nuestras vidas por alguna razón. Que esta semana Santa te llene
de mucha reflexión y te perdones a ti mismo y aquellos que te rodean. Cuídate
mucho y recuerda que Jesús dio su vida por ti y por mí.
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