La Nueva Evangelización Capitulo 148.





Lunes de la VII semana del Tiempo ordinario

Lectionary: 341

Primera lectura

Sirácida 1, 1-10


Toda sabiduría proviene del Señor y está con él eternamente. ¿Quién puede contar las arenas de la playa, las gotas de la lluvia o los días de los siglos? ¿Quién puede explorar la altura del cielo, la extensión de la tierra y la profundidad de los abismos?
Antes que cualquier otra cosa fue creada la sabiduría; y la luz de la inteligencia, desde la eternidad.
¿A quién se le ha revelado la fuente de la sabiduría? ¿Quién ha conocido sus recursos inagotables? Uno solo es sabio, temible en extremo: el que está sentado en su trono, el Señor. Él creó la sabiduría, la contempló y la midió; la ha derramado sobre todas sus obras y sobre todos los hombres, según su generosidad; la ha derrochado entre aquellos que lo aman.

Primera lectura

Sirácida 1, 1-10

PRIMERA REFLEXION:

El hombre dice que es sabio, pero su sabiduría está avocada en su inteligencia no para el bien si no para el mal, un verdadero sabio no lastima con su sabiduría a su semejante lo reconforta ya que su sabiduría no es humana es de Dios y el busca soluciones en el contexto de Dios y no en el contexto del hombre, las soluciones del hombre para acabar con el mal son la armas, mientras que para Dios es su palabra. La palabra es la solución de todos los males de la tierra y si el hombre toma esta palabra y la convierte suya las guerras terminarían en un abrir y cerrar de ojos porque ella te da la sabiduría divina que te muestra el camino correcto para las soluciones que llevarían a la paz y la reconciliación de todos los hombres porque sería Dios quien llevaría su amor al hombre en todo lo que haría si lo tuviera en su corazón.

Salmo Responsorial

Salmo 92, 1ab. 1c-2. 5

R. (1a) El Señor es un rey magnífico.
Tú eres, Señor, el rey de todos los reyes. Estás revestido de poder y majestad. Tú mantienes el orbe y no vacila. Eres eterno, y para siempre está firme tu trono. R. El Señor es un rey magnífico. Muy dignas de confianza son tus leyes y desde hoy y para siempre, Señor, la santidad adorna tu templo.
R. El Señor es un rey magnífico.

Aclamación antes del Evangelio

2 Timoteo 1, 10

R. Aleluya, aleluya. Jesucristo, nuestro Salvador, ha vencido la muerte y ha hecho resplandecer la vida por medio del Evangelio. R. Aleluya.

Evangelio

Marcos 9, 14-29

En aquel tiempo, cuando Jesús bajó del monte y llegó al sitio donde estaban sus discípulos, vio que mucha gente los rodeaba y que algunos escribas discutían con ellos. Cuando la gente vio a Jesús, se impresionó mucho y corrió a saludarlo. Él les preguntó: "¿De qué están discutiendo?" De entre la gente, uno le contestó: "Maestro, te he traído a mi hijo, que tiene un espíritu que no lo deja hablar; cada vez que se apodera de él, lo tira al suelo y el muchacho echa espumarajos, rechina los dientes y se queda tieso. Les he pedido a tus discípulos que lo expulsen, pero no han podido". Jesús les contestó: "¡Gente incrédula! ¿Hasta cuándo tendré que estar con ustedes? ¿Hasta cuándo tendré que soportarlos? Tráiganme al muchacho". Y se lo trajeron. En cuanto el espíritu vio a Jesús, se puso a retorcer al muchacho; lo derribó por tierra y lo revolcó, haciéndolo echar espumarajos. Jesús le preguntó al padre: "¿Cuánto tiempo hace que le pasa esto?" Contestó el padre: "Desde pequeño. Y muchas veces lo ha arrojado al fuego y al agua para acabar con él. Por eso, si algo puedes, ten compasión de nosotros y ayúdanos". Jesús le replicó: "¿Qué quiere decir eso de 'si puedes'? Todo es posible para el que tiene fe". Entonces el padre del muchacho exclamó entre lágrimas: "Creo, Señor; pero dame tú la fe que me falta". Jesús, al ver que la gente acudía corriendo, reprendió al espíritu inmundo, diciéndole: "Espíritu mudo y sordo, yo te lo mando: Sal de él y no vuelvas a entrar en él". Entre gritos y convulsiones violentas salió el espíritu. El muchacho se quedó como muerto, de modo que la mayoría decía que estaba muerto. Pero Jesús lo tomó de la mano, lo levantó y el muchacho se puso de pie. Al entrar en una casa con sus discípulos, éstos le preguntaron a Jesús en privado: "¿Por qué nosotros no pudimos expulsarlo?" Él les respondió: "Esta clase de demonios no sale sino a fuerza de oración y de ayuno".

SEGUNDA REFLEXION:

Cuando tenemos fe todo es posible en nuestras vidas solo que el enemigo no nos deja ver claramente el amor de Dios y todo lo distorsiona, debemos despojarnos de todo lo que nos separa de Dios para poder hacer lo que nos lleva a su presencia. Dios nos ama y cuando nuestra fe está por encima de todas las cosas que tenemos a nuestro alrededor entonces podemos estar seguros que Cristo sacara todo demonio que halla en nuestra habitación. La oración y el ayuno son fundamentales para alejar todo mal que haya cerca que pueda hacernos daño, la falta de fe nos lleva a un callejón oscuro donde el demonio se aprovecha de nuestra incapacidad de amar a nuestros seres queridos y a nosotros mismos, los apósteles no fueron lo suficientemente fuertes para sacar el demonio porque como les dice Jesucristo, ellos salen con oración y ayuno. A nosotros nos hace falta la oración y el ayuno para para tener a nuestro señor cerca de nosotros.


                

 

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