La Nueva Evangelización Capitulo 138.
Lecturas del Feria de Adviento (20 de diciembre)
Primera Lectura
Lectura del libro de Isaías (7,10-14):
EN aquellos días, el Señor habló a Ajaz y le dijo:
«Pide un signo al Señor, tu Dios: en lo hondo del abismo o en lo alto del cielo». Respondió Ajaz:
«No lo pido, no quiero tentar al Señor». Entonces dijo Isaías: «Escucha, casa de David: ¿no basta cansar a los hombres, que cansáis incluso a mi Dios? Pues el Señor, por su cuenta, os dará un signo. Mirad: la virgen está encinta y da a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel».
Palabra de Dios
PRIMERA REFLEXION:
Este capítulo de la lectura de hoy viernes 20 de diciembre nos lleva a recordar de que mujer se refiere dicho mensaje, la mujer que tendría un hijo que por nombre le llamarían Emmanuel que quiere decir Dios con nosotros sería María la madre de Dios, en ella recaería una responsabilidad de tener en su vientre a un ser que salvaría al pueblo de Israel de sus pecados, pero también tendrían parte de este misterio de salvación el pueblo Gentil por que Cristo se lo manifestó a Pedro y con el todos las naciones un derecho dado por nuestro señor. Cristo nace de María por obra y gracia del Espíritu Santo y su nombre seria Jesús, el redentor del pueblo de Israel. Este misterio debería cambiar a muchos que injurian a María como una prostituta y debería pedir perdón a la Iglesia de Cristo por ofender a su madre. Estos capítulos son muy claros como para darse el lujo de blasfemar contra una mujer que honestamente y sin negativas accede responder con un si al Ángel san Gabriel, es una ignorancia hablar mal de una mujer que dio a lugar el medio de salvación para el hombre y así restablecer la amistad con Dios por medio de María y Jesús.
Salmo
Sal 23,1-2.3-4ab.5-6
R/. Va a entrar el Señor; él es el Rey de la gloria.
V/. Del Señor es la tierra y cuanto la llena,
el orbe y todos sus habitantes:
él la fundó sobre los mares,
él la afianzó sobre los ríos. R/.
V/. ¿Quién puede subir al monte del Señor?
¿Quién puede entrar en el recinto sacro?
El hombre de manos inocentes y puro corazón,
que no confía en los ídolos. R/.
V/. Ese recibirá la bendición del Señor,
le hará justicia el Dios de salvación.
Esta es la generación que busca al Señor,
que busca tu rostro, Dios de Jacob. R/.
Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Lucas (1,26-38):
EN el sexto mes, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. Él ángel, entrando en su presencia, dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo». Ella se turbó grandemente ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquel. El ángel le dijo: «No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin». Y María dijo al ángel: « ¿Cómo será eso, pues no conozco varón?» El ángel le contestó: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer será llamado Hijo de Dios. También tu pariente Isabel ha concebido en hijo en su vejez, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, “porque para Dios nada hay imposible”». María contestó: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra». Y el ángel se retiró.
Palabra del Señor
SEGUNDA REFELEXION:
Hoy me encuentro una reflexión sobre este mensaje del evangelio de San Lucas y sobre esta base escribo lo siguiente: Dios nos muestra que para él no cuenta la riqueza de aquel que lo tiene todo si no la pobreza de aquel que no tiene nada, sino su corazón para amar a los demás, Dios vio en María ese corazón entregado a él con una humildad tan grande que fue capaz de decirle al Ángel Gabriel he aquí la esclava del señor hágase en mí su voluntad, ¿Cuántos de nosotros somos capaces de decirle al señor que se haga su voluntad En nosotros? al contrario serramos nuestro corazón a la gracia de Dios. Y vivimos nuestra vida a nuestra voluntad dejando que cada día que pasa nuestro mundo se parta en pedazos porque sencillamente no tenemos a Dios en nuestro corazón.
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