La Nueva Evangelización Capitulo 127

 Lecturas del Sábado de la XXVIII Semana del Tiempo Ordinario.

19 Oct 2024 

Primera Lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios (1,15-23):

Yo, que he oído hablar de vuestra fe en el Señor Jesús y de vuestro amor a todos los santos, no ceso de dar gracias por vosotros, recordándoos en mi oración, a fin de que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, os dé espíritu de sabiduría y revelación para conocerlo. Ilumine los ojos de vuestro corazón, para que comprendáis cuál es la esperanza a la que os llama, cuál la riqueza de gloria que da en herencia a los santos, y cuál la extraordinaria grandeza de su poder para nosotros, los que creemos, según la eficacia de su fuerza poderosa, que desplegó en Cristo, resucitándolo de entre los muertos y sentándolo a su derecha en el cielo, por encima de todo principado, potestad, fuerza y dominación, y por encima de todo nombre conocido, no sólo en este mundo, sino en el futuro. Y todo lo puso bajo sus pies, y lo dio a la Iglesia, como cabeza, sobre todo. Ella es su cuerpo, plenitud del que lo acaba todo en todos.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 8,2-3a.4-5.6-7a

R/. Diste a tu Hijo el mando sobre las obras de tus manos Señor, dueño nuestro, ¡qué admirable es tu nombre en toda la tierra! Ensalzaste tu majestad sobre los cielos. De la boca de los niños de pecho has sacado una alabanza. R/.

Cuando contemplo el cielo, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que has creado, ¿qué es el hombre, para que te acuerdes de él, el ser humano, para darle poder? R/.

Lo hiciste poco inferior a los ángeles,

lo coronaste de gloria y dignidad,

le diste el mando sobre las obras de tus manos. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Lucas (12,8-12):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Si uno se pone de mi parte ante los hombres, también el Hijo del hombre se pondrá de su parte ante los ángeles de Dios. Y si uno me reniega ante los hombres, lo renegarán a él ante los ángeles de Dios. Al que hable contra el Hijo del hombre se le podrá perdonar, pero al que blasfeme contra el Espíritu Santo no se le perdonará. Cuando os conduzcan a la sinagoga, ante los magistrados y las autoridades, no os preocupéis de lo que vais a decir, o de cómo os vais a defender. Porque el Espíritu Santo os enseñará en aquel momento lo que tenéis que decir.»

Palabra del Señor

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios (1,15-23):

 PRIMERA REFLEXION: 

Hoy me encuentro en esta primera lectura de Pablo a los Efesios donde le da gracias  Dios por la actitud que tienen ellos en el amor a los santos y pidiéndole a Dios padre por ellos. Los impulsa para que el Dios dela gloria de a ellos la sabiduría y revelación para conocerlo. ¿Qué hacemos nosotros para que Dios nos de esa sabiduría para conocerlo? Solo hacemos la guerra, sembramos el odio, la desesperanza, la envidia, el rencor, la avaricia, y todo cuanto de veneno tiene nuestro corazón, me pregunto en toda esta escritura una verdad sobre nuestro señor ¿será que el perdona todo pecado? A veces pienso que nos están mostrando un Dios débil, un Dios que acepta todo lo que hagamos y que finalmente nos perdona, no sé hasta dónde esto sea cierto pero según la palabra de Dios solo perdona aquellos pecados que son perdonables, pero aquellos que no lo son, no los perdonara. Esta Iglesia según Pablo iba por el buen camino de la salvación, recuerden que nuestro señor fue elevado al cielo y está sentado a la derecha de Dios padre, de manera que esta herencia que fue dada a los santos también puede ser dada a nosotros si hacemos la voluntad de Dios, nosotros somos la Iglesia de Cristo por lo tanto somos su cuerpo y este cuerpo está llamado a la santidad.

SEGUNDA REFLEXION: 

¿Cuántas veces hemos negado a nuestro señor con nuestras acciones? Infinidades de veces lo hemos negado, cuando hacemos contra nuestro vecino acciones que ponen en riesgo su vida, cuando lanzamos improperios a los demás, cuando juzgamos a la persona que está a nuestro lado, cuando hacemos cosas que ofenden a nuestro señor y a nuestro cuerpo, cuando no cumplimos como esposo o esposa la relación que tenemos, cuando abandonamos a nuestros hijos, cuando no ayudamos aquellas persona que necesitan de nosotros, cuando no vamos a la Iglesia, cuando primero hacemos lo que esta delante de nuestras narices y olvidamos a Dios dejándolo de ultimo. Si negamos a nuestro señor con nuestras acciones.  


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