La Nueva Evangelización Capitulo 114
Lecturas del Sábado de la XIII Semana del Tiempo Ordinario.
Primera Lectura
Lectura de la profecía de Amós (9,11-15):
Así dice el Señor: «Aquel día, levantaré la tienda caída de David, taparé sus brechas, levantaré sus ruinas como en otros tiempos. Para que posean las primicias de Edom, y de todas las naciones, donde se invocó mi nombre. –Oráculo del Señor–. Mirad que llegan días –oráculo del Señor– en que el que ara sigue de cerca al segador; el que pisa las uvas, al sembrador; los montes manarán vino, y fluirán los collados. Haré volver los cautivos de Israel, edificarán ciudades destruidas y las habitarán, plantarán viñas y beberán de su vino, cultivarán huertos y comerán de sus frutos. Los plantaré en su campo, y no serán arrancados del campo que yo les di, dice el Señor, tu Dios.»
Palabra de Dios
Salmo
Salmo 84
R/. Dios anuncia la paz a su pueblo
Voy a escuchar lo que dice el Señor:
«Dios anuncia la paz a su pueblo y a sus amigos y a los que se convierten de corazón.» R/.
La misericordia y la fidelidad se encuentran,
La justicia y la paz se besan; la fidelidad brota de la tierra, y la justicia mira desde el cielo. R/.
El Señor nos dará la lluvia, y nuestra tierra dará su fruto. La justicia marchará ante él, la salvación seguirá sus pasos. R/.
Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Mateo (9,14-17):
En aquel tiempo, se acercaron los discípulos de Juan a Jesús, preguntándole: « ¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos a menudo y, en cambio, tus discípulos no ayunan?» Jesús les dijo: « ¿Es que pueden guardar luto los invitados a la boda, mientras el novio está con ellos? Llegará un día en que se lleven al novio, y entonces ayunarán. Nadie echa un remiendo de paño sin remojar a un manto pasado; porque la pieza tira del manto y deja un roto peor. Tampoco se echa vino nuevo en odres viejos, porque revientan los odres; se derrama el vino, y los odres se estropean; el vino nuevo se echa en odres nuevos, y así las dos cosas se conservan.»
Palabra del Señor Primera Lectura
Lectura de la profecía de Amós (9,11-15):
PRIMERA REFLEXION: el amor de Dios nos transmite seguridad en el camino de nuestras vidas, nos llama hacer sus hijos pero también obedecer su santa voluntad, si lo invocamos él nos oirá y nos dará nuevamente el lugar que nos tiene, y reconstruimos nuestras vidas haciendo de nosotros personas agradables a los demás viviendo en ese manantial de amor y vida que tiene nuestro señor para cada uno de nosotros, venceremos al enemigo que es nuestro egoísmo, nuestra vanidad, la ambición, la desobediencia, la arrogancia, la soberbia, y tantas cosas que nos alejan de él.
SEGUNDA REFLEXION: Cuando somos realmente buenos cristianos tenemos fe para creer que Cristo murió una sola vez por nosotros y que no tiene que morir nuevamente. Es vivir una vida en Cristo y tener la fe que siempre estará con nosotros como el mismo lo prometió, porque si tenemos dudas en el camino de nuestras vidas entonces nuestra fe es débil porque no creemos que resucito para darnos la libertad de vivir la vida sin vacilación sabiendo que él está hasta el final de los tiempos para cuidarnos del enemigo que siempre está al acecho. Cristo no vino al mundo por diversión vino para darnos la libertad para vivir con él una nueva vida y por esa vida hay que luchar.
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