La Nueva Evangelización Capitulo 83



Lecturas del Lunes de la 27ª semana de Tiempo Ordinario.

Lunes, 9 de octubre de 2023

Primera lectura:

Comienzo de la profecía de Jonás (1,1–2,1.11):

Jonás, hijo de Amitai, recibió la palabra del Señor: «Levántate y vete a Nínive, la gran ciudad, y proclama en ella: "Su maldad ha llegado hasta mí."» Se levantó Jonás para huir a Tarsis, lejos del Señor; bajó a Jafa y encontró un barco que zarpaba para Tarsis; pagó el precio y embarcó para navegar con ellos a Tarsis, lejos del Señor. Pero el Señor envió un viento impetuoso sobre el mar, y se alzó una gran tormenta en el mar, y la nave estaba a punto de naufragar. Temieron los marineros, e invocaba cada cual a su dios. Arrojaron los pertrechos al mar, para aligerar la nave, mientras Jonás, que había bajado a lo hondo de la nave, dormía profundamente. El capitán se le acercó y le dijo: « ¿Por qué duermes? Levántate e invoca a tu Dios; quizá se compadezca ese Dios de nosotros, para que no perezcamos.» Y decían unos a otros: «Echemos suertes para ver por culpa de quién nos viene esta calamidad.» Echaron suertes, y la suerte cayó sobre Jonás. Le interrogaron: «Dinos, ¿por qué nos sobreviene esta calamidad? ¿Cuál es tu oficio? ¿De dónde vienes? ¿Cuál es tu país? ¿De qué pueblo eres?»
Él les contestó: «Soy un hebreo; adoro al Señor, Dios del cielo, que hizo el mar y la tierra firme.» Temieron grandemente aquellos hombres y le dijeron: « ¿Qué has hecho?» Pues comprendieron que huía del Señor, por lo que él había declarado. Entonces le preguntaron: « ¿Qué haremos contigo para que se nos aplaque el mar?» Porque el mar seguía embraveciéndose. Él contestó: «Levantadme y arrojadme al mar, y el mar se aplacará; pues sé que por mi culpa os sobrevino esta terrible tormenta.» Pero ellos remaban para alcanzar tierra firme, y no podían, porque el mar seguía embraveciéndose. Entonces invocaron al Señor, diciendo: « ¡Ah, Señor, que no perezcamos por culpa de este hombre, no nos hagas responsables de una sangre inocente! Tú eres el Señor que obras como quieres.» Levantaron, pues, a Jonás y lo arrojaron al mar; y el mar calmó su cólera. Y temieron mucho al Señor aquellos hombres. Ofrecieron un sacrificio al Señor y le hicieron votos. El Señor envió un gran pez a que se comiera a Jonás, y estuvo Jonás en el vientre del pez tres días y tres noches seguidas. El Señor dio orden al pez, y vomitó a Jonás en tierra firme.

Palabra de Dios

 

Salmo

Jon 2,3.4.5.8

R/.
 Sacaste mi vida de la fosa, Señor
En mi aflicción clamé al Señor
y me atendió;
desde el vientre del abismo pedí auxilio,
y escuchó mi clamor. R/.

Me arrojaste a lo profundo en alta mar,
me rodeaban las olas,
tus corrientes y tu oleaje
pasaban sobre mí. R/.

Yo dije: «Me has arrojado de tu presencia;
quién pudiera ver de nuevo tu santo templo.» R/.

Cuando se me acababan las fuerzas
me acordé del Señor;
llegó hasta ti mi oración,
hasta tu santo templo. R/.

Segunda lectura

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Lucas (10,25-37):

En aquel tiempo, se presentó un maestro de la Ley y le preguntó a Jesús para ponerlo a prueba: «Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?» Él le dijo: « ¿Qué está escrito en la Ley? ¿Qué lees en ella?» Él contestó: «Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma y con todas tus fuerzas y con todo tu ser. Y al prójimo como a ti mismo.» Él le dijo: «Bien dicho. Haz esto y tendrás la vida.» Pero el maestro de la Ley, queriendo justificarse, preguntó a Jesús: « ¿Y quién es mi prójimo?» Jesús dijo: «Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó, cayó en manos de unos bandidos, que lo desnudaron, lo molieron a palos y se marcharon, dejándolo medio muerto. Por casualidad, un sacerdote bajaba por aquel camino y, al verlo, dio un rodeo y pasó de largo. Y lo mismo hizo un levita que llegó a aquel sitio: al verlo dio un rodeo y pasó de largo. Pero un samaritano que iba de viaje, llegó a donde estaba él y, al verlo, le dio lástima, se le acercó, le vendó las heridas, echándoles aceite y vino, y, montándolo en su propia cabalgadura, lo llevó a una posada y lo cuidó. Al día siguiente, sacó dos denarios y, dándoselos al posadero, le dijo: "Cuida de él, y lo que gastes de más yo te lo pagaré a la vuelta." ¿Cuál de estos tres te parece que se portó como prójimo del que cayó en manos de los bandidos?» Él contestó: «El que practicó la misericordia con él.» Díjole Jesús: «Anda, haz tú lo mismo.»

Palabra del Señor

 

Primera lectura

Comienzo de la profecía de Jonás (1,1–2,1.11):

PRIMERA REFLEXION:

Hoy nuestra sociedad está sumida en las más profundas iniquidades, llena de corrupción donde lo bueno es malo y lo malo es bueno, es aquí donde es más importante la amistad con Dios que con el enemigo. Partiendo de este personaje que no quería obedecer a Dios para hacer lo que había mandado de predicar al pueblo de Nínive por sus malas acciones sumido en el pecado y Dios lo castiga mandando un pez para que se lo tragara y lo llevara a  tierra firme. Si partimos en una reflexión de amor hacia Dios podemos entender su preocupación por el pueblo de Nínive y cuándo estará Dios preocupado por nosotros  que cada día que pasa estamos más sujetos al pecado, viendo nuestra sociedad humillada por su actitud frente  Dios, cuando cada día que pasa más aceptan todo aquello que va en contra de las   normas de un Dios que en su amor dio a su hijo en muerte de cruz para la salvación del hombre, de ese mismo hombre que cada día inventa cosas que lo alejan  del Dios de Abraham. Pero nuestra Iglesia no es ajena a la corrupción de enormes tentáculos que hay en el mundo cuando quieren introducir en ella reformas que la llevarían a la catástrofe y una de ellas es el matrimonio entre hombres y  entre mujeres es decir hombres con hombres y mujeres con mujeres. Como católicos estamos llamado a defender nuestra fe. Dios siempre nos llama o utiliza a alguien para que escuchemos su voz como hiso con Jonás que lo utilizo para llevar el mensaje a los de Nínive, también hoy Dios utiliza a personas para llevar su mensaje de salvación para todos aquellos que queramos escuchar y estar con él en el paraíso.

 SEGUNDA REFLEXIÓN:

El amor de Dios es infinito y siempre está disponible para todos. El verdadero gesto de amor es aquel que se da en los momentos que se necesitan. Este evangelio nos invita a vivir una vida de amor y solidaridad con los demás amar  a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo, es vivir en armonía con aquellos que necesitan de nuestro apoyo y amor filial, la vida no es engordar las arcas de los bancos, la vida es ayudar a los que necesitan de nosotros aquellos que están excluidos de la sociedad, esa sociedad que quiere a toda costa borrar de nuestras mentes y corazones la vida de nuestro señor Jesucristo y su Iglesia. Dios no es una fábula, no es una historia, no es un cuento de hadas, Dios es real, vive como vives tú y como yo, solo que no lo vemos porque no estamos dispuestos para él, pero nos da todos los días la vida.


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