La Nueva Evangelización Capitulo 71
Evangelio del día martes 15 de marzo 2022
LECTURA
DEL DIA
Lectura
del libro de Isaías 1,10.16-20
Oíd la palabra del Señor, príncipes de Sodoma, escucha la enseñanza de nuestro Dios, pueblo de Gomorra. «Lavaos, purificaos, apartad de
mi vista vuestras malas acciones. Dejad de hacer el mal, aprended a hacer el bien. Buscad la justicia, socorred al oprimido, proteged el derecho del
huérfano, defended a la viuda. Venid entonces, y discutiremos
dice el Señor—. Aunque vuestros pecados sean
como escarlata, quedarán blancos como nieve; aunque sean rojos como la púrpura, quedarán
como lana. Si sabéis obedecer, comeréis de los frutos de la tierra; si rehusáis y os rebeláis, os devorará la espada ha hablado la boca del Señor—».
Lectura
del libro de Isaías 1,10.16-20
PRIMERA
REFLEXION
Hoy esta lectura nos da una enseñanza de obediencia
ante Dios padre que pide que nos alejemos del mal, que veamos con amor lo que
nos da a cambio de dejar las malas acciones, de seguir pecando, Dios nos ama
por eso se preocupa por nosotros, tenemos a un Dios lleno de amor, un Dios que
siempre está pendiente de nosotros, que nos ve con dulzura y que nos avisa para
que lo busquemos y nos llenemos de su amor. Esta lectura cae en un momento de
las elecciones donde hay tanta corrupción por parte de políticos que para ganar
compran el voto y aquellos que lo venden no sé si serán mejores o peores, que
venden la conciencia, que se tiran la democracia y que la entregan a los
asesinos por un miserable peso, son causa de la ambición del político. Los gobernantes
se olvidan de propósito por el cual fueron nombrados y se entregan a su ambición
y dejan en el olvido al pueblo que tiene
que seguir con su propia suerte porque el político en el que el confió lo dejo
a su suerte. Esta lectura precisamente se dirige a los gobernantes que cumplan
con su deber o de lo contrario la espada del señor los aniquilara, pero si
dejan sus ambiciones y se entregan al pueblo cumpliendo su deber de protección él
les perdonara sus pecados.
V/. No te reprocho tus sacrificios, pues siempre están tus
holocaustos ante mí. Pero no aceptaré un becerro de
tu casa, ni un cabrito de tus rebaños. R/. V/. ¿Por qué recitas mis
preceptos y tienes siempre en la boca mi alianza, tú que detestas mi enseñanza y te echas a la espalda mis
mandatos? R/. V/. Esto haces, ¿y me voy a callar? ¿Crees que soy como tú? Te acusaré, te lo echaré en
cara. El que me ofrece acción de gracias, ése me honra;
al que sigue buen camino le haré ver la salvación de
Dios». R/.
EVANGELIO DEL DIA
Evangelio
según San Mateo 23,1-12
En aquel tiempo, Jesús habló a la gente y a los
discípulos, diciendo: «En la cátedra de Moisés se han
sentado los escribas y los fariseos: haced y cumplid todo lo que os digan; pero
no hagáis lo que ellos hacen, porque ellos dicen, pero no hacen. Lían fardos pesados y se los cargan a la gente en los hombros,
pero ellos no están dispuestos a mover un dedo para empujar. Todo lo que hacen es para que los vea la gente: alargan las
filacterias y agrandan las orlas del manto; les gustan los primeros puestos en
los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; que les hagan reverencias
en las plazas y que la gente los llame “rabbí”. Vosotros,
en cambio, no os dejéis llamar “rabbí”, porque uno solo es vuestro maestro y
todos vosotros sois hermanos. Y no llaméis padre vuestro a
nadie en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre, el del cielo. No os dejéis llamar maestros, porque uno solo es vuestro maestro,
el Mesías. El primero entre vosotros será vuestro
servidor. El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será
enaltecido».
Palabra
del Señor.
Evangelio
según San Mateo 23,1-12
SEGUNDA REFLEXION:
No imitemos aquellos que hacen las cosas al contrario de Dios que se
preocupan de cómo van vestidos para darle gusto a los ojos de los demás buscando
siempre quedar en primer lugar. Cuantas personas buscamos la admiración de las demás
y no buscamos el amor de Dios, hacemos
nuestra referencia al doctor, al ingeniero, al político, pero aquellos que
necesitan de nosotros ni siquiera los vemos, es por eso que no debemos ser como
aquellos que se olvidan del necesitado, del hambriento, del desnudo, del
enfermo. Debemos ser como Jesucristo qué nos ama. Debemos ser personas llenas
de humildad al servicio de los demás haciéndolo de corazón sin demostrar interés
en que nos vean para recibir gratificaciones de los demás, seamos como nuestro
señor que nos Dios su vida a cambio de la nuestra.
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