La Nueva Evangelización Capitulo 63
Evangelio del día viernes 11 de febrero
LECTURA DEL DÍA
Del
Primero Libro de Los Reyes 11, 29-32; 12, 19
En aquel tiempo, Jeroboam, siervo de Salomón, salió
de Jerusalén y se encontró por el camino al profeta Ajías, de Siló, que llevaba
puesto un manto nuevo. Estaban los dos solos en el campo. Ajías tomó su manto,
lo rasgó en doce pedazos y le dijo a Jeroboam: “Toma diez pedazos, pues el
Señor, Dios de Israel, te manda decir: ‘Voy a desgarrar el reino de Salomón. A
ti te daré diez tribus, y a Salomón solamente le dejaré una en consideración a
David, mi siervo, y a Jerusalén, la ciudad que elegí entre todas las tribus de
Israel’”. Y desde entonces hasta el día de hoy, Israel se separó de la casa de
David.
Del
Primero Libro de Los Reyes 11, 29-32; 12, 19
PRIMERA REFLEXION:
¿Qué pasa cuando nos apartamos de Dios? Somos creadores de nuestro propio destino y
de nuestras vidas, esto ocurre cuando nos apartamos de Dios nuestra vida se
vuelve un caos, vienen los problemas en el matrimonio, en el área de trabajo,
con los hijos, porque sencillamente no tenemos
a Dios en nuestras vidas, en nuestro corazón, Salomón se apartó de Dios
y por eso él le quito 10 de la tribus de Israel y solo le dejo una ¿que pasara
con nosotros? Pues si no hacemos la voluntad de Dios es posible que nos
quedemos con poco como Salomón. Es importante ver que cada cosa que Dios hace
lo hace por nosotros y para nuestro bien. Dios nos ama pero también por ese
amor nos corrige de nuestras acciones y errores que cometamos pero la verdad es
que nosotros nos apartamos de el para seguir nuestras decisiones y nuestros
conceptos que aplicamos en nuestras vidas. Si queremos que cambie nuestro rumbo
en el camino de nuestra existencia debemos
buscar el amor de Dios y debemos sentir su presencia para el cambio que necesitamos
para vivir una vida mejor y llena de felicidad. HAGAMOS CON DIOS NUESTRA EXISTENCIA.
EVANGELIO DEL
DÍA
Evangelio
según San Marcos 7, 31-37
En aquel tiempo, salió Jesús de la región de Tiro y
vino de nuevo, por Sidón, al mar de Galilea, atravesando la región de
Decápolis. Le llevaron entonces a un hombre sordo y tartamudo, y le suplicaban
que le impusiera las manos. Él lo apartó a un lado de la gente, le metió los
dedos en los oídos y le tocó la lengua con saliva. Después, mirando al cielo,
suspiró y le dijo: “¡Effetá!” (Que quiere decir “¡Ábrete!”). Al momento se le
abrieron los oídos, se le soltó la traba de la lengua y empezó a hablar sin
dificultad. Él les mandó que no lo dijeran a nadie; pero cuanto más se lo
mandaba, ellos con más insistencia lo proclamaban; y todos estaban asombrados y
decían: “¡Qué bien lo hace todo! Hace oír a los sordos y hablar a los mudos”.
Palabra del Señor
Evangelio
según San Marcos 7, 31-37
SEGUNDA REFLEXION:
Somos mudos y sordos para escuchar la palabra de Dios, para vivir una
vida de amor con Dios, vivimos nuestras propias decisiones, nuestro propio
mundo pero Dios nos da las oportunidades que sean necesarias para que corrijamos nuestro camino
y volvamos a él. Para Dios que nos ama que quiere que estemos con él siempre va
a tener los brazos abiertos a nuestro regreso. Hay que reflexionar sobre todo
lo que hacemos que nos mantiene lejos de Dios, ¿es acaso difícil para nosotros
mantener una amistad con Dios? No es difícil solo nos falta decisión para unir
nuestra vida a él, Cristo murió en la cruz por nosotros por amor. Dios puso a
su hijo al sufrimiento para darnos una vida mejor salvándonos de la muerte eterna
y es Cristo quien nos invita a que lo escuchemos y sigamos su evangelio como guía
para nuestra vida espiritual.
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