La Nueva Evangelización Capitulo 59
Fecha04/02/2022
LECTURA DEL DÍA
Lectura del libro del Eclesiástico 47, 2-11
Como se aparta la grasa para los sacrificios, así fue escogido David entre los hijos de
Israel. Él jugaba con leones, como si fueran cabritos y con osos, como si
fueran corderos. Joven aún, mató al gigante y lavó la deshonra de su pueblo: hizo
girar su honda y de una pedrada derribó la soberbia de Goliat. Porque invocó al
Dios altísimo, él le dio fuerza a su brazo para aniquilar a aquel poderoso
guerrero y restaurar el honor de su pueblo. Por eso celebraban con canciones su
victoria sobre diez mil enemigos, y lo bendecían en nombre del Señor. Ya cuando era rey, peleó con todos sus
enemigos y los derrotó. Aniquiló a los filisteos y quebrantó su poder para
siempre. Por todos sus éxitos daba gracias al Dios altísimo y lo glorificaba. Amaba
con toda el alma a su creador y le entonaba canciones de alabanza. Instituyó salmistas para el servicio del
altar, que con sus voces hicieron armoniosos los cantos. Celebró con esplendor
las fiestas y organizó el ciclo de las solemnidades. El santuario resonaba
desde el alba con alabanzas al nombre del Señor. El Señor le perdonó sus
pecados y consolidó su poder para siempre. Le prometió una dinastía perpetua y
le dio un trono glorioso en Israel. Por sus méritos le sucedió un hijo sabio,
que vivió en paz: Salomón fue rey en tiempos tranquilos, porque Dios pacificó
sus fronteras; le construyó un templo al Señor y le dedicó un santuario eterno.
PRIMERA REFLEXION:
Lectura del libro del
Eclesiástico 47, 2-11
Este pasaje no muestra el poder de Dios en David
como el obedecía a nuestro padre y lo amaba y aun que el peco le fue perdonado
su pecado y le prometió una dinastía perpetua. Si actuamos conforme el mandato
de Dios tendremos nuestra recompensa en el cielo, la obediencia en un Dios que nos muestra su amor atravez de
su hijo dándolo en sacrificio para el perdón de nuestros pecados, si de nuestro
corazón saliera el amor a Dios seria nuestro camino y nuestro proceder un maravilloso
mundo de felicidad de amor rodeado de la gloria de Dios como vivió David, que actuó
con amor a Dios y con obediencia marcando su camino en las manos de nuestro señor.
David fue un rey entregado a Dios que demostró amor en él, le cantaba
canciones, se las componía, le cantaba alabanzas y Dios viendo ese amor de
David hacia él lo exalto, será que nosotros podemos hacer lo mismo que David,
amar a Dios haciendo su voluntad y exaltando su santo nombre, cantándole alabanzas,
solo depende de nosotros de nuestra voluntad y hacer lo correcto para tener una
vida de paz y tranquilidad. BUENO HAY QUE HACERLO.
EVANGELIO DEL
DÍA
Evangelio según Marcos 6, 14-29.
En aquel tiempo, como la fama de Jesús se había
extendido tanto, llegó a oídos del rey Herodes el rumor de que Juan el Bautista
había resucitado y sus poderes actuaban en Jesús. Otros decían que era Elías; y
otros, que era un profeta, comparable a los antiguos. Pero Herodes insistía:
“Es Juan, a quien yo le corté la cabeza, y que ha resucitado”. Herodes había
mandado apresar a Juan y lo había metido y encadenado en la cárcel. Herodes se
había casado con Herodías, esposa de su hermano Filipo, y Juan le decía: “No te
está permitido tener por mujer a la esposa de tu hermano”. Por eso Herodes lo
mandó encarcelar. Herodías sentía por ello gran rencor contra Juan y quería
quitarle la vida; pero no sabía cómo, porque Herodes miraba con respeto a Juan,
pues sabía que era un hombre recto y santo, y lo tenía custodiado. Cuando lo
oía hablar, quedaba desconcertado, pero le gustaba escucharlo. La ocasión llegó
cuando Herodes dio un banquete a su corte, a sus oficiales y a la gente
principal de Galilea, con motivo de su cumpleaños. La hija de Herodías bailó
durante la fiesta y su baile les gustó mucho a Herodes y a sus invitados. El
rey le dijo entonces a la joven: “Pídeme lo que quieras y yo te lo daré”. Y le
juró varias veces: “Te daré lo que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino”. Ella
fue a preguntarle a su madre: “¿Qué le pido?” Su madre le contestó: “La cabeza
de Juan el Bautista”. Volvió ella inmediatamente junto al rey y le dijo:
“Quiero que me des ahora mismo, en una charola, la cabeza de Juan el Bautista”.
El rey se puso muy triste, pero debido a su juramento y a los convidados, no
quiso desairar a la joven, y enseguida mandó a un verdugo que trajera la cabeza
de Juan. El verdugo fue, lo decapitó en la cárcel, trajo la cabeza en una
charola, se la entregó a la joven y ella se la entregó a su madre. Al enterarse
de esto, los discípulos de Juan fueron a recoger el cadáver y lo sepultaron.
Evangelio según Marcos 6, 14-29.
La promesa es algo que hay que cumplir a si se
valla la vida de uno: esto le pasó a Herodes que con el afán de quedar bien
ante la joven le dijo pídeme lo que quieras y te lo daré y ella solícitamente
fue donde su madre que le tenía odio a Juan le dijo que pidiera la cabeza de él,
al faraón y este sin poderse negar tubo que acceder a la petición de la joven. Cuántas
veces hemos hecho cosas que están en contra de nuestro señor y nuestra, muchas
veces por la ambición de tener algo que nos interesa somos capaces de olvidar
que estamos vigilados por un Dios que no quiere que nos perdamos, pero esto que
paso con Juan era algo que ya estaba escrito para que nuestro señor Jesucristo comenzara a dar a conocer su evangelio a todos los
lugares, la muerte de Juan es el preámbulo de una vida nueva con Cristo que comenzaría
a predicar su evangelio llamando al pueblo de Israel a la conversión al
conocimiento de la palabra y que aquel que creyera en el seria salvo. Hoy esta
escritura también está escrita para nosotros que estamos llamados a recibirla
con amor y gratitud que gracias a Cristo se nos perdonaron nuestros pecados, Y nos
dio una vida nueva en Cristo. HAGAMOS EN OBEDIENCIA LA VOLUNTAD DE DIOS PARA QUE
TENGAMOS UN LUGAR EN SU GLORIA.
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