La Nueva Evangelización Capitulo 55

 

Lecturas del 23 de Diciembre. Feria de Adviento

 

Lectura de la profecía de Malaquías (3,1-4.23-24):

Esto dice el Señor Dios: «Voy a enviar a mi mensajero, para que prepare el camino ante mí. De repente llegará a su santuario el Señor a quien vosotros andáis buscando; y el mensajero de la alianza en quien os regocijáis, mirad que está llegando, dice el Señor del universo. ¿Quién resistirá el día de su llegada? ¿Quién se mantendrá en pie ante su mirada? Pues es como el fuego de fundidor, como lejía de lavandero. Se sentará como fundidor que refina la plata; refinará a los levitas y los acrisolará como oro y plata, y el Señor recibirá ofrenda y oblación justas. Entonces agradará al Señor la ofrenda de Judá y de Jerusalén, como en tiempos pasados, como antaño. Mirad, os envío al profeta Elías, antes de que venga el Día del Señor, día grande y terrible. Él convertirá el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, para que no tenga que venir a castigar y destruir la tierra». Palabra de Dios.

 PRIMERA REFLEXION:

Lectura de la profecía de Malaquías (3,1-4.23-24):

 

Hay que preparar el corazón para la venida del señor para darle a él todo lo que somos sin guardar nada que nos aleje de él, debemos ser mensajeros para llevar el evangelio de Cristo para  aquellos que todavía no lo conocen pero también para aquellos que aun que lo conozcan  no lo entienden. Somos el camino de aquellos que por ignorancia de la palabra se dejan llevar por senderos equivocados siguiendo doctrinas falsas. Dios siempre está al tanto de nostros ya que siempre manda a alguien para guiar a su pueblo y para que el pueblo vea su  gloria, ahora bien ¿Quién es esa persona que Dios manda? Pues  es el profeta Elías quien abono el camino para la venida de Cristo, también nosotros como comunidad estamos llamados a llenar ese camino para aquellos que todavía no conocen a nuestro señor y rescatarlos para él; el amor de Dios padre es tan grande que no tuvo reparos en entregar a su hijo a la muerte para salvarnos de la muerte eterna, somos hijos de Dios y como hijos de Dios estamos llamados a su reino para servirle, en todos estos evangelios Dios está pidiendo nuestro amor hacia él, él nos ve como sus criaturas. BUSQUEMOS EL AMOR DE DIOS QUE SIEMPRE ESPERA CON LOS BRAZOS ABIERTOS POR NUESTRA LLEGADA.

 Lectura del santo evangelio según san Lucas (1,57-66):

  A Isabel se le cumplió el tiempo del parto y dio a luz un hijo. Se enteraron sus vecinos y parientes de que el Señor le había hecho una gran misericordia, y se alegraban con ella. A los ocho días vinieron a circuncidar al niño, y querían llamarlo Zacarías, como su padre; pero la madre intervino diciendo: « ¡No! Se va a llamar Juan». Y le dijeron: «Ninguno de tus parientes se llama así». Entonces preguntaban por señas al padre cómo quería que se llamase. Él pidió una tablilla y escribió: «Juan es su nombre». Y todos se quedaron maravillados. Inmediatamente se le soltó la boca y la lengua, y empezó a hablar bendiciendo a Dios. Los vecinos quedaron sobrecogidos, y se comentaban todos estos hechos por toda la montaña de Judea. Y todos los que los oían reflexionaban diciendo: «Pues qué será este niño?» Porque la mano del Señor estaba con él.

Palabra del Señor.

SEGUNDA REFLEXION:

Lectura del santo evangelio según san Lucas (1,57-66):

 Dos cosas importantes hay en esta lectura, La obediencia y la fe, la obediencia a cumplir todo lo que  Dios había pedido, pero ¿qué ocurrió con Zacarías al colocar el nombre de Juan como se lo había pedido  Dios? recupero su habla, esto es fundamental para nosotros que también debemos creer que cuando le pedimos a Dios algo él no los da. La fe es la relación de Dios con nosotros en la intimidad del corazón buscando siempre merecerle a él con amor, lealtad y fidelidad, Isabel tubo esa fe para tener al bebe que sabía que era obra del Espíritu Santo y que sería clave en el camino para la venida de Cristo, porque informaría al pueblo de un mesías que sería el salvador y libraría al pueblo de Israel del pecado y la muerte eterna. Y también para todas las naciones que después de su muerte serian evangelizadas porque al resucitar le daría a los apósteles la orden de tener en cuenta a los gentiles y demás naciones el derecho de recibir a nuestro señor en el bautismo. QUE MARAVILLA DE DIOS TENEMOS Y ESPERAMOS PARA VIVIR CON EL.

 

 

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