La Nueva Evangelización Capitulo 48

 

Lecturas del Martes de la 2ª semana de Adviento

Lectura del libro de Isaías (40,1-11):

 «Consolad, consolad a mi pueblo —dice vuestro Dios—; hablad al corazón de Jerusalén, gritadle, que se ha cumplido su servicio, y está pagado su crimen, pues de la mano del Señor ha recibido doble paga por sus pecados». Una voz grita: «En el desierto preparadle un camino al Señor; allanad en la estepa una calzada para nuestro Dios; que los valles se levanten, que montes y colinas se abajen, que lo torcido se enderece y lo escabroso se iguale. Se revelará la gloria del Señor, y verán todos juntos ha hablado la boca del Señor—». Dice una voz: «Grita». Respondo: « ¿Qué debo gritar?». «Toda carne es hierba y su belleza como flor campestre: se agosta la hierba, se marchita la flor, cuando el aliento del Señor sopla sobre ellos; sí, la hierba es el pueblo; se agosta la hierba, se marchita la flor, pero la palabra de nuestro Dios permanece por siempre». Súbete a un monte elevado, heraldo de Sión; alza fuerte la voz, heraldo de Jerusalén; álzala, no temas, di a las ciudades de Judá: «Aquí está vuestro Dios. Mirad, el Señor Dios llega con poder y con su brazo manda. Mirad, viene con él su salario y su recompensa lo precede. Como un pastor que apacienta el rebaño, reúne con su brazo los corderos y los lleva sobre el pecho; cuida él mismo a las ovejas que crían». Palabra de Dios.

 

PRIMERA REFLEXION:

Lectura del libro de Isaías (40,1-11):

En desierto se oye un grito de esperanza una voz pide al pueblo la unión a Dios: nos comportamos como ovejas descarriadas sin el pastor que nos lleve de su mano para encontrar el camino de amor y justicia divina, Dios manifiesta su amor sin dilaciones pero nosotros ponemos  obstáculos a veces insalvables para no escuchar esa voz que  desde nuestra conciencia nos grita venid a mí que os estoy esperando, nuestra vida es un calvario de amargas experiencias y sin sabores atragantándonos porque no somos capaces de escuchar un Dios que aclama por nosotros; será nuestra imperfección que no nos deja ver en lo más profundo de nuestra alma lo que pasa en su interior, o el demonio coloca en entre nosotros y Dios un bloque para que no lo veamos. En justicia Dios dice al pueblo de Israel la paga de sus pecados, ahora que quiere reunir sus ovejas y apacentar su rebaño reuniéndolo en uno solo es eso lo Cristo quiere pero que queremos nosotros de Cristo si no dejamos que él entre en nuestra alma, en nuestros corazones. BUENO ESTA EN NOSOTROS DEJAR QUE DIOS NOS GUIE PARA ENCONTRAR EL DESCANSO ETERNO.

 

Lectura del santo evangelio según san Mateo (18,12-14):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: « ¿Qué os parece? Suponed que un hombre tiene cien ovejas: si una se le pierde, ¿no deja las noventa y nueve en el monte y va en busca de la pérdida? Y si la encuentra, en verdad os digo que se alegra más por ella que por las noventa y nueve que no se habían extraviado. Igualmente, no es voluntad de vuestro Padre que está en el cielo que se pierda ni uno de estos pequeños». Palabra del Señor

 

SEGUNDA REFLEXION:

Lectura del santo evangelio según san Mateo (18,12-14):

 Dios quiere para nosotros la salvación, es tanto que dio a su hijo unigénito para perdonar nuestros pecados, por eso el buscara hasta la última oveja para reunirlas todas y formar un solo rebaño. De parte de nosotros queda el caminar en esa dirección para que él nos encuentre solo lo que tenemos que colocar es nuestra disposición y nuestra vida a  Dios, pero también el servicio a los demás como Dios quiere que así sea para que nuestra alma sea participe de la gloria de Dios. Quiere Dios para nosotros que estemos reunidos con él en su gloria, que seamos un solo pueblo llamado a su servicio para nuestra gloria y vida eterna, somos el pueblo de Dios según su disposición y es nuestra fe puesta en el que nos llevara a vivir un mundo nuevo con él. NUNCA DIOS CAMBIARA SU AMOR POR NOSOTROS SIEMPRE ESTARÁ DISPONIBLE, SIGÁMOSLO.

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