La Nueva Evangelización Capitulo 41

 

Lectura de la profecía de Daniel 6, 12-28

 En aquellos días, unos hombres espiaron a Daniel y lo sorprendie­ron orando y suplicando a su Dios. Entonces fueron a decirle al rey: «Majestad, ¿no has firmado tú un decreto que prohíbe hacer oración, durante treinta días, a cualquier dios o cualquier hombre fuera de ti, bajo pena de ser arrojado al foso de los leones?» El rey contestó: «El decreto está en vigor, como ley irrevocable de medos y persas». Ellos le replicaron: «Pues Daniel, uno de los deportados de Judea, no te obedece a ti, majestad, ni al decreto que has firmado, sino que tres veces al día hace oración a su Dios». Al oírlo, el rey, todo sofocado, se puso a pensar la manera de sal­var a Daniel, y hasta la puesta del sol hizo lo imposible por librarlo. Pero aquellos hombres le urgían, diciéndole: «Majestad, sabes que, según la ley de medos y persas, un decre­to o edicto real es válido e irrevocable».  Entonces el rey mandó traer a Daniel y echarlo al foso de los leo­nes. El rey dijo a Daniel: «¡Que te salve ese Dios a quien tú veneras tan fielmente!» Trajeron una piedra, taparon con ella la boca del foso, y el rey la selló con su sello y con el de sus nobles, para que nadie pudiera modificar la sentencia dada contra Daniel. Luego el rey volvió a palacio, pasó la noche en ayunas, sin muje­res y sin poder dormir. Madrugó y fue corriendo al foso de los leones. Se acercó al foso y gritó afligido: «¡Daniel, siervo de Dios vivo! ¿Ha podido salvarte de los leo­nes ese Dios a quien veneras tan fielmente?» Daniel le contestó:      « ¡Viva siempre el rey! Mi Dios envió su ángel a cerrar las fauces de los leones, y no me han hecho nada, porque ante Él soy inocente, como tampoco he hecho nada contra ti». El rey se alegró mucho y mandó que sacaran a Daniel del foso. Al sacarlo, no tenía ni un rasguño, porque había confiado en su Dios. Luego mandó el rey traer a los que habían calumniado a Daniel y arrojarlos al foso de los leones con sus hijos y esposas. No habían llegado al suelo, y ya los leones los habían atrapado y despedazado. Entonces el rey Darío escribió a todos los pueblos, naciones y len­guas de la tierra: « ¡Paz y bienestar! Ordeno y mando que en mi imperio todos res­peten y teman al Dios de Daniel. Él es el Dios vivo que permanece siem­pre. Su reino no será destruido, su imperio dura hasta el fin. Él salva y libra, hace signos y prodigios en el cielo y en la tierra. Él salvó a Da­niel de los leones». «Palabra de Dios. Te alabamos Señor»

 PRIMERA REFLESXION:

 Lectura de la profecía de Daniel 6, 12-28

 Daniel profeta de Dios llamado por el rey para sus fines pero también mensaje de amor de Dios, en cada profecía para explicarle al rey lo que sería su fin   y división de su reino  Por su proceder, pero el rey le tenía a Daniel cariño  e hiso lo que pudo para salvarlo de la muerte por haber se puesto a orar al señor. En todo existe la envidia  la maldad de aquellos que en su corazón no tienen amor para los demás, pero Dios lo salva de las fauces de los leones. Esta lectura de Daniel nos invita a meditar el comportamiento que tenemos en nuestra vida, que somos en realidad, si cumplimos cabalmente con las normas de Dios; Daniel oraba todos los días pidiéndole a Dios su protección y esto fue lo que lo salvo de los leones. Cada momento de nuestras vidas tenemos problemas pero también tenemos la solución para ellos, Dios se manifiesta de alguna manera sea para recordarnos que él está con nosotros o para hacernos ver que estamos equivocados en nuestro proceder, los medios pueden ser personas allegadas a nosotros pueden ser personas desconocidas, la Oracion diaria nos ayuda a fortalecer nuestra fe y el conocimiento de Dios para seguirlo en nuestra vida, Daniel es un ejemplo de fe y amor  a Dios, él sabía que no moriría que Dios lo salvaría de las fauces de los leones. Si meditamos la palabra de Dios podemos ver lo que él quiere para nosotros que somos sus hijos, no quiere que nos perdamos quiere que estemos con él en su gloria. Luchemos por la salvación:

                       EVANGELIO

 Levántense, alcen la cabeza: se acerca su liberación.

 Lectura del santo Evangelio según San Lucas 21, 20-28

 En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuando vean a Jerusalén sitiada por ejércitos, sepan que está cerca su destrucción. Entonces, los que estén en Judea, que huyan a la sierra; los que estén en la ciudad, que se alejen; los que estén en el campo, que no entren en la ciudad; porque serán días de venganza en que se cumplirá todo lo que está escrito. ¡Ay de las que estén encinta o criando en aquellos días! Porque habrá angustia tremenda en esta tierra y un castigo para este pueblo. Caerán a filo de espada, los llevarán cautivos a todas las naciones, Jerusalén será pisoteada por los gentiles, hasta que a los gentiles les llegue su hora. Habrá signos en el sol y la luna y las estrellas, y en la tierra angus­tia de las gentes, enloquecidas por el estruendo del mar y el oleaje. Los hombres quedarán sin aliento por el miedo y la ansiedad ante lo que se le viene encima al mundo, pues los astros se tambalearán. Entonces verán al Hijo del hombre venir en una nube, con gran poder y majestad. Cuando empiece a suceder esto, levántense, alcen la cabeza: se acerca su liberación». «Palabra del Señor. Gloria a ti Señor Jesús»

SEGUNDA REFLEXION:

Lectura del santo Evangelio según San Lucas (21, 20-28).

Cristo siempre nos muestra atravez de parábolas las cosas que pueden suceder esta vez nos habla de lo que va a suceder y lo que le pasara a Jerusalén.  Debemos buscar en Cristo su amor y esto se da por la fe, cuando tenemos fe en Dios nuestra vida se hace más fácil para seguir nuestro camino y nuestra existencia será llena de esperanza, Cristo murió en la cruz para darnos la salvación para que vivamos una vida de amor con él. No debemos temer a lo que viene porque él es la vida eterna y porque él nos da en su amor confianza y esperanza para seguir nuestra existencia.

 

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