La Nueva Evangelización Capitulo 29
Evangelio del día martes 9 de noviembre
PRIMERA
LECTURA
Del Libro de Ezequiel 47, 1-2. 8-9. 12
En aquellos tiempos, un hombre me llevó a la
entrada del templo. Por debajo del umbral manaba agua hacia el oriente, pues el
templo miraba hacia el oriente, y el agua bajaba por el lado derecho del
templo, al sur del altar. Luego
me hizo salir por el pórtico del norte y dar la vuelta hasta el pórtico que
mira hacia el oriente, y el agua corría por el lado derecho. Aquel
hombre me dijo: “Estas aguas van hacia la región oriental; bajarán hasta el
Araba, entrarán en el mar de aguas saladas y lo sanearán. Todo ser viviente que
se mueva por donde pasa el torrente, vivirá; habrá peces en abundancia, porque
los lugares a donde lleguen estas aguas quedarán saneados y por dondequiera que
el torrente pase, prosperará la vida. En ambas márgenes del torrente crecerán
árboles frutales de toda especie, de follaje perenne e inagotables frutos.
Darán frutos nuevos cada mes, porque los riegan las aguas que manan del
santuario. Sus frutos servirán de alimento y sus hojas, de medicina”.
PRIMERA
REFLEXION:
Del Libro de Ezequiel (47, 1-2. 8-9. 12):
Es importante
tener una vida llena de confianza y amor en Dios no se puede vivir una vida de
inseguridades sabiendo que esto puede tener consecuencias dolorosas y funestas,
Dios siempre nos da la solución a nuestras necesidades para hacer de nuestras
vidas un mundo más feliz, la confianza plena en Dios es importante para dar
claridad a nuestra vida y a todo lo que hacemos, no es suficiente con nuestras
fuerzas, él nos muestra el camino para dar solución a nuestros problemas nos da
la idea de cómo podemos seguir nuestro camino sin tropiezos creyendo en él,
esta lectura nos da una idea de lo que quiere Dios para nosotros para tener una
vida eterna, una vida consagrada en él,
vivir un mundo sin dolores, sin fatigas, sin enfermedades, una vida con
todo el esplendor de un Dios que nos ama sin ambigüedades, sin reproches, ¿Por qué
somos tan testarudos?, ¿Por qué no lo escuchamos? Si él siempre nos manifiesta en algo para
mostrarnos el amor de que nos tiene.
De la Primera Carta de Pablo a los Corintios (3,
9-11. 16-17):
Hermanos: Ustedes son la casa que Dios edifica. Yo,
por mi parte, correspondiendo al don que Dios me ha concedido, como un buen
arquitecto, he puesto los cimientos; pero es otro quien construye sobre ellos.
Que cada uno se fije cómo va construyendo. Desde luego, el único cimiento
válido es Jesucristo y nadie puede poner otro distinto. ¿No saben acaso ustedes que son el templo de Dios y que el
Espíritu de Dios habita en ustedes? Quien destruye el templo de Dios, será
destruido por Dios, porque el templo de Dios es santo y ustedes son ese templo.
SEGUNDA
REFLEXION:
De la Primera Carta de Pablo a los Corintios (3,
9-11. 16-17):
Dios nos da la mejor manera de decirnos quienes
somos y para donde vamos, Pablo como albañil pone los cimientos que es la
palabra de Dios nosotros ponemos nuestra voluntad para recibir esta palabra en
nuestro corazón para así aceptar el cambio en nuestras vidas en Jesucristo como
piedra angular que sostiene el templo que somos nosotros. Cada quien lo hace de
la forma más sutil que pueda porque es Dios quien hace el trabajo en cada
persona. Ahora bien el Espíritu Santo vive cada uno de nosotros porque es el
dueño del cuerpo que es el templo de Dios, por lo tanto estamos llamados hacer comunidades ejemplo de vida para Dios.
EVANGELIO DEL DÍA
Evangelio según San Juan 2, 13-22
Cuando se acercaba la Pascua de los judíos, Jesús
llegó a Jerusalén y encontró en el templo a los vendedores de bueyes, ovejas y
palomas, y a los cambistas con sus mesas. Entonces hizo un látigo de cordeles y
los echó del templo, con todo y sus ovejas y bueyes; a los cambistas les volcó
las mesas y les tiró al suelo las monedas; y a los que vendían palomas les
dijo: “Quiten todo de aquí y no conviertan en un mercado la casa de mi Padre”. En ese momento, sus
discípulos se acordaron de lo que estaba escrito: El celo de tu casa me devora. Después
intervinieron los judíos para preguntarle: “¿Qué señal nos das de que tienes autoridad
para actuar así?” Jesús les respondió: “Destruyan este templo y en tres días lo
reconstruiré”. Replicaron los judíos: “Cuarenta y seis años se ha llevado la
construcción del templo, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?” Pero él hablaba del
templo de su cuerpo. Por eso, cuando resucitó Jesús de entre los muertos, se
acordaron sus discípulos de que había dicho aquello y creyeron en la Escritura
y en las palabras que Jesús había dicho.
Palabra del Señor.
TERCERA REFLEXIO:
Evangelio según San Juan (2, 13-22)
La casa de mi
padre no es un mercado: Cuantos nos convertimos en personas ambiciosas de tener
más de lo que ya tenemos y nos olvidamos de Dios que es nuestro camino, que es
nuestra vida, Jesucristo nos da la mejor manera de vivir una vida con él, pues él
murió en la cruz para darnos la vida eterna para que vivamos en comunión con él,
Ahora bien en que convertimos la casa de nuestro padre pensemos unos minutos y
meditemos sobre lo que dice nuestro señor, ¿qué somos y para dónde vamos?. Pues
observemos bien lo que dice la palabra, acaso nosotros no estamos utilizando el
templo de Dios para nuestro beneficio cuantos de nosotros hacemos lo contrario
a Dios a quien entregamos nuestro cuerpo, pues al
vicio, a la droga, al alcohol, a la pornografía,
a las ambiciones del poder y el dinero y muchas cosas que no son normas de
Dios. Que podríamos hacer para cambiar nuestro comportamiento pues es pedir perdón
a Dios ir a nuestra Iglesia confesar nuestros pecados y comenzar una nueva vida
en Cristo. Hagamos lo sin miedos porque
la salvación nos espera y está en manos de Cristo.
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