La Nueva Evangelización: Capitulo 1
Lecturas del Lunes de la 26ª semana del Tiempo Ordinario
Lectura de la profecía de Zacarías (8,1-8): En aquellos días, vino la palabra del Señor de los ejércitos: «Así dice el Señor de los ejércitos: Siento gran celo por Sión, gran cólera en favor de ella. Así dice el Señor: Volveré a Sión y habitaré en medio de Jerusalén. Jerusalén se llamará Ciudad Fiel, y el monte del Señor de los ejércitos, Monte Santo. Así dice el Señor de los ejércitos: De nuevo se sentarán en las calles de Jerusalén ancianos y ancianas, hombres que, de viejos, se apoyan en bastones. Las calles de Jerusalén se llenarán de muchachos y muchachas que jugarán en la calle. Así dice el Señor de los ejércitos: Si el resto del pueblo lo encuentra imposible aquel día, ¿será también imposible a mis ojos? –Oráculo del Señor de los ejércitos–. Así dice el Señor de los ejércitos: Yo libertaré a mi pueblo del país de oriente y del país de occidente, y los traeré para que habiten en medio de Jerusalén. Ellos serán mi pueblo, y yo seré su Dios con verdad y con justicia.» Palabra de Dios
Reflexión de la primera lectura.
Dios nos habla atravez del profeta su plan de amor y de justicia vive por Sion su ciudad, pero este Sion es el pueblo de Israel el pueblo amado por Dios el pueblo que él quiere y que ama, nosotros somos ese pueblo, es de nuestro corazón donde encontramos el amor de Dios, donde dejamos entrar su sabiduría y ese aliento Que él nos da para seguir en él. No encontramos otro lugar para resolver nuestras necesidades sin la ayuda de él, hay que reflexionar porque estamos lejos de él, y vivimos un mundo sin la gracia de Dios. Vivir para Dios es vivir para uno. No se olvide que Dios es la verdad la vida y el camino hacia la vida eterna.
Lectura del santo evangelio según san Lucas (9,46-50): En aquel tiempo, los discípulos se pusieron a discutir quién era el más importante. Jesús, adivinando lo que pensaban, cogió de la mano a un niño, lo puso a su lado y les dijo: «El que acoge a este niño en mi nombre me acoge a mí; y el que me acoge a mí acoge al que me ha enviado. El más pequeño de vosotros es el más importante.» Juan tomó la palabra y dijo: «Maestro, hemos visto a uno que echaba demonios en tu nombre y, como no es de los nuestros, se lo hemos querido impedir.» Jesús le respondió: «No se lo impidáis; el que no está contra vosotros está a favor vuestro.» Palabra del Señor.
Evangelio de hoy: Dos partes
Reflexión:
1) PARTE: Somos personas egoístas creemos que nos merecemos el puesto que otro tiene y que somos más importantes, pero en la vida de Dios no es así, debemos ser personas llenas de amor y humildad.
2) PARTE: Hay que entender que Dios tiene en su sabiduría otra manera de ver las cosa a como nosotros las vemos, un niño es humilde por naturaleza porque su alma no tiene ese detalle de ver la realidad de la vida, por eso Dios lo coloca como ejemplo de humildad y sabiduría pero nosotros por creernos más grandes no vemos en detalle las cosas más pequeñas y esas cosas más pequeñas son las que nos unen a Dios, ¿será que siendo arrogantes podemos entrar al reino de Dios? La arrogancia y el orgullo solo nos llevan alejarnos de Dios, hay que ser francos, sinceros, honestos y más entregados a Dios. Cristo nos pone este ejemplo de amor en un niño para darnos a entender que la grandeza de ser humano no está en lo que tiene, como los bienes materiales, está en el alma, en la humildad cuando tu respondes a otra persona con amor en un pleito que tienes desarmas a esa persona, nunca nos debemos creer que el dinero y los bienes materiales nos hacen más grandes que otros porque aquellos son más grandes que uno.
Para meditar y reflexionar.
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